La obra apunta a abrir una nueva ruta para el comercio entre Bolivia, Brasil y los mercados de Asia
El Gobierno inició el estudio de preinversión para construir un corredor bioceánico de 18,3 kilómetros que conectará Guayaramerín con el futuro puente binacional sobre el río Mamoré.
La obra busca abrir una nueva ruta para el comercio entre Bolivia, Brasil y los mercados de Asia.
En Guayaramerín, Beni, el Gobierno dio este jueves el primer paso para hacer realidad una obra considerada estratégica para la integración del norte amazónico: la conexión vial entre Bolivia y Brasil a través del futuro Puente Binacional sobre el río Mamoré.
El presidente Rodrigo Paz, junto al ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, participó en la firma del contrato para iniciar el estudio de diseño técnico de preinversión de la carretera Guayaramerín–Puente Binacional, proyecto que permitirá definir las condiciones técnicas, económicas, sociales y ambientales para su futura construcción.
Corredor bioceánico
La nueva carretera tendrá una extensión aproximada de 18,3 kilómetros y conectará las rutas RVF-08 y RVF-09 con el puente que unirá a Guayaramerín con territorio brasileño. El estudio será financiado por la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe y tendrá un plazo de ejecución de 10 meses.
El presidente de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Ernesto Farfán, calificó el estudio como la “piedra inicial” del proyecto y explicó que, una vez concluido, permitirá gestionar los recursos necesarios para avanzar hacia la construcción de la carretera.
“En 10 meses entregaremos el estudio y gestionaremos los fondos para la inversión de la construcción”, señaló Farfán, quien además destacó que Brasil avanza de manera paralela en las obras correspondientes a su lado de la conexión, con un avance cercano al 50%.
Una salida estratégica
Para el ministro Zamora, el proyecto representa mucho más que la construcción de una carretera. Su objetivo es integrar a Beni y Pando con los principales corredores comerciales del país y superar el aislamiento histórico de esta región.
“Esto va a permitir consolidar el corredor del norte amazónico y hará realidad un anhelo histórico de los departamentos de Pando y Beni”, afirmó.
El proyecto apunta a convertir a Guayaramerín en un punto estratégico para el movimiento de mercancías entre Bolivia y Brasil, facilitando tanto el acceso de productos bolivianos hacia mercados internacionales como el tránsito de carga brasileña hacia el Pacífico.
Durante el acto, el presidente Paz destacó precisamente esa posibilidad y sostuvo que la conectividad del norte amazónico permitirá que productos procedentes del Atlántico puedan avanzar hacia el Pacífico y viceversa.
La apuesta oficial es que esta infraestructura contribuya a reducir costos logísticos, ampliar las oportunidades para el comercio exterior, dinamizar las economías locales y generar nuevas posibilidades para el turismo y la actividad productiva en una de las regiones históricamente más alejadas de los principales centros económicos del país.
Brasil prevé iniciar la construcción del puente en 2027
El proyecto también se articula con los planes de Brasil para construir el puente binacional sobre el río Mamoré. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, señaló que la construcción del puente comenzaría en 2027, al considerar la infraestructura como una obra de beneficio para ambas regiones.
Una vez que las obras avancen en ambos países, la conexión podría convertirse en un nuevo eje de integración física y comercial entre Bolivia y Brasil. Con proyección hacia los corredores que vinculan el Atlántico con el Pacífico.
Para Bolivia, el desafío ahora será convertir el estudio de preinversión en un proyecto financiable y garantizar los recursos para la construcción de la carretera. Para las regiones amazónicas, sin embargo, el inicio del estudio representa un primer paso concreto hacia una conexión que durante años se planteó como una necesidad estratégica.
El objetivo final es que Guayaramerín deje de ser un punto periférico y se convierta en una puerta de entrada y salida para el comercio regional. Conectando la Amazonía boliviana con Brasil y, a través de los corredores bioceánicos, con los mercados del Pacífico y Asia.
Fuente: La Razón
