El sector advierte que la falta de combustible y los bloqueos ponen en riesgo la cosecha de 200.000 hectáreas de caña, también la estabilidad de miles de empleos y cientos de productores.
La zafra cañera en Santa Cruz entró en una etapa crítica. La escasez de diésel y los 21 días de bloqueos que afectan rutas del país encendieron las alarmas de uno de los sectores productivos más importantes del país.
El presidente de la Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (CONCABOL), Alcides Córdova, advirtió que el sector requiere alrededor de 60 millones de litros de diésel para garantizar el desarrollo de la cosecha programada sobre cerca de 200.000 hectáreas de caña.
“Si el combustible no llega, sin duda existe riesgo de paralización de la zafra”, sostuvo el dirigente durante una entrevista en la que describió un escenario de creciente incertidumbre para productores, trabajadores y cadenas vinculadas a la agroindustria azucarera.
Según Córdova, el sector consume aproximadamente cinco millones de litros de diésel por mes durante la temporada de cosecha, por lo que el abastecimiento se convirtió en el principal factor de preocupación para los productores.
Frente a la crisis, CONCABOL anunció la creación de comisiones que realizarán controles en surtidores para verificar que el combustible disponible llegue efectivamente a quienes trabajan en la producción cañera.
La situación ocurre en un contexto complejo para la economía boliviana, marcado por dificultades en la provisión de combustibles, presión sobre las divisas y conflictos sociales que afectan la logística y el transporte de mercancías.
La cadena cañera tiene además un peso estratégico para el abastecimiento de azúcar, alcohol y etanol, sectores que dependen directamente del ritmo de la cosecha y del funcionamiento continuo de los ingenios instalados principalmente en Santa Cruz.
Empleos y productores bajo presión
El sector cañero genera cerca de 25.000 empleos directos y alrededor de 100.000 indirectos durante el periodo de zafra, además de sostener a unas 8.000 familias vinculadas a la producción.
Córdova advirtió que las pérdidas económicas ya son millonarias y que el daño no se limita únicamente a la cosecha.
“La caña se tiene que cosechar una vez al año. Si usted no saca su caña en este periodo, es imposible sacarlo en otro”, afirmó.
El dirigente alertó que muchos productores podrían quebrar o verse obligados a migrar hacia otras actividades económicas si la crisis se prolonga durante las próximas semanas.
La preocupación del sector también se relaciona con el impacto que una eventual paralización tendría sobre ingenios, transporte, empleo rural y abastecimiento interno.
En medio de la tensión, el dirigente cañero pidió al Gobierno asumir medidas más firmes para garantizar la circulación y evitar mayores daños a la economía productiva del departamento.
“No veo un solo dirigente preso. Creo que ya es hora de que el Gobierno ponga mano dura y termine con este sufrimiento que vive el país”, sostuvo.
El conflicto ocurre en plena etapa de cosecha, considerada estratégica para la cadena azucarera boliviana y para el movimiento económico de varias provincias productoras del departamento cruceño.
Además de las pérdidas inmediatas, el sector teme que una prolongación de la crisis afecte inversiones, renovación de cultivos y capacidad productiva para las próximas campañas agrícolas.
Fuente: El Deber
