La economía de Santa Cruz decreció en (-3,24%) en 2024 y la de Tarija nuevamente registró una contracción de (-2,38%), mientras que la de Cochabamba, con tasas de 5,18%, y la de Potosí, 5,03%, tuvieron el mayor crecimiento el año pasado, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), según reporte de Visión 360.
Las cifras de desempeño económico departamental fueron difundidas hace algunos días por la entidad, luego que se conoció que el PIB de Bolivia solo registró una expansión de 0,73% el año pasado.
La economía cruceña, en 2017, había llegado a crecer 6,72%, al año siguiente bajó a 5,8%, en 2019 a 4,15% y en 2020, con la pandemia, decreció a una tasa de (-4,10%). Se recuperó con una expansión de 5,75% al año siguiente y 4,24% en 2022 y 3,71% en 2023. El Producto Interno Bruto (PIB) de Santa Cruz se redujo de 98.196.031 a 97.215.940 bolivianos, mientras que su aporte al PIB nacional disminuyó de 31,48% a 30,17%, entre 2023 y 2024.
El gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (Ibce), Gary Rodríguez, en respuesta a un cuestionario de Visión 360, indicó que 2024 fue un año con muchas dificultades que tuvo que enfrentar Santa Cruz, no pudiendo realizar con normalidad sus actividades productivas y comerciales, lo cual provocó una caída del PIB en (-3,24%).
Explicó que hubo factores negativos que no se pudieron evitar o, por lo menos, moderar en su impacto, por ejemplo, el embate del clima (sequía) sobre el agro, que significó la pérdida de más de un millón de toneladas de producción de grano soya.
Impacto
“Sólo este hecho provocó la caída de la actividad agroindustrial y menores exportaciones de soya y derivados por cerca de 700 millones de dólares, explicando gran parte de la caída de las ventas externas de Santa Cruz, por casi 900 millones de dólares”, puntualizó.
Por otra parte, tuvo impacto, dijo, la falta de normalidad en el abastecimiento de diésel que afectó tanto la cosecha como la siembra. A esto se sumó la escasez de dólares, lo cual ocasionó un incremento de costos.
“Los bloqueos ocasionaron mucho daño al sector productivo, comercial y de servicios; de igual manera, los avasallamientos afectaron las actividades del agro y, finalmente, la incertidumbre derivada de las restricciones a la exportación y el ambiente político, impidió un mejor desempeño”, precisó.
Fuente: Los Tiempos