La CAO, Fedeple y la FEPC de Cochabamba denuncian que la crisis energética ya encarece la logística en 40% y reduce la competitividad del país. La situación tiende a agravarse por falta de dólares.
La escena se repite en distintos rincones del país: largas filas de camiones y vehículos esperan durante horas en las estaciones de servicio para cargar diésel. El desabastecimiento ya no solo afecta a los transportistas, sino que amenaza con detener la maquinaria que mueve a la economía boliviana.
En paralelo, la industria aceitera denunció que la falta de combustible frena el traslado de soya y subproductos, encareciendo los costos y reduciendo los turnos de trabajo. Los mineros también declararon emergencia, advirtiendo que la paralización de equipos por falta de diésel puede comprometer empleos y exportaciones.
Protesta del agro
La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) se sumó a las voces que alertan sobre la gravedad de la escasez de combustibles en el país. Su presidente, Klaus Frerking, sostuvo que la falta de diésel afecta directamente al sector productivo y amenaza con paralizar la logística de alimentos e insumos en plena temporada de siembra.
“Esto pone en riesgo no solo a los productores, sino a toda la cadena de abastecimiento”, afirmó.
El dirigente recordó que este problema no es nuevo y que los sectores organizados habían advertido sobre los impactos de la falta de planificación en la importación y distribución de carburantes.
“Si no hay combustible, el país enfrentará una crisis mayor en precios y abastecimiento”, dijo.
Mientras que la Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple) alertó este de un posible colapso del sector lechero en Bolivia si el Gobierno no soluciona de inmediato la escasez de diésel.
El sector lechero cayó más de 30 % en dos años y teme un nuevo desplome por problemas logísticos. “Si el Gobierno no da solución, en ocho días se paralizará la planta que produce el 78 % del balanceado”, advirtió Juan Manuel Rojas, presidente de Fedeple.
El dirigente explicó que la crisis del combustible impide trasladar insumos como harina de soya, cascarilla y maíz, necesarios para mantener la productividad. A ello se suma la política de cupos y regulaciones que, según dijo, ha debilitado la capacidad exportadora del sector:
“Antes exportábamos hasta 100.000 litros de leche por día; hoy, con suerte, salen entre 15.000 y 20.000”, lamentó.
Cochabamba
Mientras que, en Cochabamba, el desabastecimiento de diésel generó pérdidas de $us 200 millones en el PIB departamental, equivalentes al 2,9% del Producto Interno Bruto (PIB), según un reporte institucional de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC).
Esta situación, afecta a 65.286 empresas con paralización de operaciones, incremento de costos logísticos de hasta 40% y riesgo de incumplimiento de contratos internacionales.
Según el documento, la crisis energética redujo en un 10% el suministro promedio de combustibles durante el último año, en un contexto de inflación acumulada de 25,35% en 12 meses, encareciendo proyectos y reduciendo competitividad.
En días anteriores, la estatal YPFB reconoció las dificultades para importar debido a la falta de divisas, situación que se arrastra desde hace meses. Esta situación ya provocó bloqueos de transportistas, paralización de sectores productivos y colas en surtidores de todo el país.
A este panorama se suman las estaciones de servicio, cuyos propietarios agrupados en Asosur Santa Cruz denunciaron que la YPFB no entrega los volúmenes suficientes para atender la demanda de la población.
“Los surtidores están en estado de emergencia, con filas interminables de vehículos y una afectación directa al agro, la industria y el transporte”, señala el pronunciamiento del sector.
El gremio exigió a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ejercer su rol de fiscalización y control, garantizando el abastecimiento continuo del mercado interno, en cumplimiento de la Ley 3058. Recordaron que el artículo 25 de la norma obliga al Estado a “velar por el abastecimiento de los productos derivados de los hidrocarburos y establecer periódicamente los volúmenes necesarios para satisfacer el consumo interno”.
Fuente: El Deber