Las intensas lluvias de los últimos días han desencadenado graves inundaciones en Bolivia, afectando a más de 500.000 hectáreas de cultivos y causando millonarias pérdidas al sector agropecuario. Así lo confirmó Klaus Frerking, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y de la Confederación Agropecuaria Nacional (Confeagro).
Santa Cruz, la principal región productiva del país, es una de las zonas más golpeadas. Según Frerking, 50.000 hectáreas de soya han quedado completamente anegadas, mientras que otras 500.000 hectáreas de diversos cultivos están en riesgo por el exceso de agua, lo que comprometerá su rendimiento. “En Santa Cruz se siembran 1,2 millones de hectáreas de soya y, si sumamos otros cultivos, alcanzamos 1,6 millones. Estas lluvias están golpeando directamente la producción”, afirmó el empresario a Unitel.
En el departamento de Beni, el panorama no es menos alarmante. De las 80.000 hectáreas de arroz sembradas, 25.000 ya se han perdido, lo que equivale al 30% de la producción de este grano esencial. A esta crisis se suma la persistente escasez de diésel, que dificulta las labores agrícolas y agrava la situación de los productores.
Frerking describió el momento actual como una “tormenta perfecta” para el sector agropecuario, resultado de múltiples factores: la falta de dólares para importar insumos, la irregularidad en el suministro de diésel, dos años consecutivos de sequía y ahora lluvias extemporáneas. Estas condiciones, advirtió, impactarán el abastecimiento de alimentos y elevarán los precios de la canasta familiar.
Fuente: Los Tiempos