La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) certificó a Santa Cruz como zona libre de peste porcina clásica sin vacunación. El sector productor proyecta exportar 12.000 toneladas al año
La carne de cerdo boliviana acaba de cruzar una frontera histórica. Después de años de controles sanitarios, monitoreo epidemiológico y fuertes inversiones privadas, Santa Cruz obtuvo la certificación internacional que la habilita para exportar carne porcina a mercados externos.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), durante su sesión general de la Asamblea Mundial de Delegados realizada en París, Francia, reconoció al departamento cruceño como zona libre de Peste Porcina Clásica (PPC) sin vacunación. El aval sanitario abre una nueva etapa para uno de los sectores pecuarios más dinámicos del país.
La noticia llega en un momento particularmente sensible para Bolivia. Con escasez de dólares, dificultades para sostener exportaciones tradicionales y una economía presionada por conflictos internos, el sector porcino aparece ahora como una nueva apuesta para generar divisas, inversiones y empleo.
“A partir de ahora tenemos luz verde para exportar”, afirmó Jorge Méndez Roca, presidente de la Asociación Departamental de Porcinocultores de Santa Cruz (Adepor), al confirmar que el potencial inicial alcanza las 1.000 toneladas mensuales.
Méndez explicó que el siguiente desafío será abrir mercados y consolidar compradores internacionales. “La certificación nos pone en condiciones de competir y demostrar la calidad sanitaria de nuestra producción”, sostuvo el dirigente.
La certificación no fue automática. Entre 2023 y 2025 se desarrolló un amplio proceso técnico que incluyó dos grandes muestreos serológicos en granjas tecnificadas, crianzas familiares y sistemas de traspatio para demostrar científicamente la ausencia del virus.
El proceso fue ejecutado junto al Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) y la Gobernación de Santa Cruz, aunque gran parte del esfuerzo operativo y económico fue asumido por el sector privado.
Actualmente, las 135 granjas afiliadas a Adepor operan bajo protocolos estrictos de bioseguridad e inocuidad.
El sector porcino cruceño concentra además más de la mitad de la producción nacional y mantiene un crecimiento sostenido impulsado por mejoras en genética, alimentación animal y eficiencia productiva.
La importancia del reconocimiento va mucho más allá de la sanidad animal. Sin esta certificación, Bolivia estaba prácticamente fuera de los mercados internacionales de carne porcina. Ahora el desafío será abrir destinos comerciales y competir frente a grandes exportadores regionales como Brasil, Chile y Estados Unidos.
La cadena porcina también mueve otras actividades económicas. La producción de cerdo demanda grandes volúmenes de maíz, soya y balanceado, dinamizando parte importante del aparato productivo cruceño.
En criterio de Méndez, el sector incluso puede convertirse en el tercer complejo exportador más importante del país, detrás de la soya y la carne bovina. Pero para consolidar esa meta todavía quedan desafíos pendientes: estabilidad sanitaria, seguridad jurídica, infraestructura logística y acceso fluido a mercados externos.
Fuente: El Deber
