La falta de diésel empieza a golpear toda la cadena productiva: cosechas retrasadas, mayores costos y pérdidas para los productores. El sector agropecuario exige respuestas del gobierno de Rodrigo Paz.
La crisis energética ya llegó al campo. En el Norte Integrado de Santa Cruz, donde tractores, cosechadoras y maquinaria pesada deberían estar trabajando desde las primeras horas del día, cientos de máquinas permanecen detenidas, según lo reflejado por los propios productores.
La falta de diésel impide avanzar con la cosecha y comienza a poner en riesgo no solo la producción, sino también los ingresos de quienes dependen de ella.
En el municipio de Mineros, la caña está cortada y lista para ser procesada, pero permanece en los campos desde hace varias semanas, mientras la maquinaria que debería trasladarla no puede moverse.
Cada día de espera significa también una pérdida para los productores, porque la caña pierde calidad y, con ella, el rendimiento que reciben de los ingenios, de acuerdo con William Antezana, productor cañero.
“La caña ya está seca, ya no tiene grado. Nuestro ingenio nos paga por grado. Si no podemos tener una caña con un grado de 11 – 12 de sacarosa, el trabajo de nosotros los cañeros es pérdida”, sostuvo Antezana, –
El problema se repite en otros cultivos como la soya y otros de rotación propios de la temporada de invierno y los productores esperan en largas filas frente a los surtidores para conseguir el combustible que necesitan para continuar trabajando.
Las cifras del retraso
El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Abraham Nogales, señaló que de las 900.000 hectáreas que se cultivan en el sector de tierras bajas del este, apenas existe un 40% de avance de cosecha, reflejando que el diésel dejó de ser solamente un problema de abastecimiento y se convirtió en un factor que condiciona el ritmo de producción.
Además, según datos sectoriales, las exportaciones de soya y sus derivados registran una fuerte caída en los últimos tres años, afectando la generación de divisas para Bolivia.
En el caso del maíz, al cierre de agosto solamente se había cosechado entre el 65 y el 70% de la producción. El sorgo también está bajo presión: son alrededor de 600.000 hectáreas sembradas y una producción proyectada de hasta 1,5 millones de toneladas. Cada jornada de maquinaria detenida aumenta la demora y los costos para los productores.
En el sector porcino, los productores han reportado una reducción de alrededor del 60% de su capital operativo, según el dirigente Javier Urenda, quien advirtió que una menor producción puede terminar trasladándose al consumidor.
El rechazo al decreto 5676
A la falta de combustible se suma otra disputa: los productores cuestionan el nuevo precio referencial establecido por el gobierno mediante el Decreto Supremo 5676 y advierten que el costo del diésel incrementa sus gastos de producción.
Para Rudy Rodríguez, ejecutivo de la Federación de Cañeros Unagro, la medida no tomó en cuenta la realidad del sector. “Nos sentimos discriminados como sectores productivos. Creo que este este decreto ha sido, no ha sido pensado en el sector productivo, y nosotros, de manera rotunda, lo hemos rechazado”, apuntó.
“Si no está abrogado el decreto, el día lunes estaremos en el Comité pro Santa Cruz pidiendo una Asamblea de la Cruceñidad para que tome las decisiones del futuro del sector agropecuario cruceño”, advirtió al respecto el presidente de la CAO, Klaus Ferking.
Y sobre el Decreto Supremo 5676, el presidente Rodrigo Paz descartó su abrogación. “El decreto se puede mejorar, pero no se puede retroceder. Porque si no, nos estaríamos engañando. Yo retroceso retrocedo en ese decreto, les voy a quitar plata a ustedes”.
En medio de este escenario, los productores ya fijaron plazos y advierten que, si no llega una solución, la protesta podría trasladarse del campo a las carreteras, exteriorizando que la crisis deja de ser solo un problema de combustible y se convierte en una amenaza para la producción y el bolsillo de la población.
