La rotación de cultivos es una práctica clave para el manejo sostenible del suelo, ya que contribuye a reducir la incidencia de enfermedades y controlar las malezas. Un profesional agrónomo de la zona Norte de Santa Cruz explica sus principales beneficios y la importancia de incorporar esta técnica en los sistemas productivos.
Carlos Ordoñez, ingeniero agrónomo y Encargado de la Propiedad Los Ángeles, ubicada en el municipio de San Pedro, al Norte de Santa Cruz, en entrevista con Agro Sinergia, compartió sus conocimientos sobre los beneficios de hacer rotación de cultivos. Comentó que las ventajas importantes de dicha práctica es el control de enfermedades y malezas en cultivos como la soya.
Ordoñez manifestó que en la propiedad Los Ángeles siembran alrededor de 1.000 hectáreas, entre soya, trigo, sorgo y maíz; y que la rotación ha sido importante para el control de enfermedades y malezas, que luego se traduce en mayor productividad.
“La rotación de cultivos es importante. Nosotros hacemos maíz, trigo, sorgo y soya, eso nos permite hacer mejor control de malezas y enfermedades”, expresó Ordonez, quien agregó que la recomendación a los productores es sembrar maíz o trigo en invierno y soya en verano.
Explicó que el maíz es importante por la relación de carbono-nitrógeno 1 a 3. Además, que haciendo maíz y trigo en invierno permite al productor tener más tiempo para preparar el suelo porque se puede cosechar a fines de septiembre o primeros días de octubre.
“Eso nos permite disponer de un mes para mejorar el suelo y sembrar soya en verano. Eso no ocurre cuando los productores siembran soya en verano e invierno”, señaló Ordoñez.

El profesional también destacó que la rotación de cultivos favorece, para que los rendimientos no caigan cuando no hay mucha precipitación durante la campaña de invierno.
Indicó que antes los productores de la zona Norte sembraban soya en verano e invierno, pero en los últimos años han cambiado por la práctica de maíz, trigo o abonos verdes (sorgo, mileto) en invierno. Algunos productores también hacen asociación de cultivos; es decir sembrar sorgo con alguna gramínea brachiaria.
Ordonez explicó que la rotación de cultivos en la zona Norte, ha permitido obtener un rendimiento de 2,5 a 2,8 toneladas de soya durante campañas con pocas precipitaciones. Todo lo contrario, ocurre cuando los productores hacen soya en ambas campañas, porque las malezas y enfermedades disminuyen el promedio de rendimiento.
Finalmente comentó que las recomendaciones a los productores de la zona Norte es hacer soya en verano, durante el invierno maíz. Luego en el próximo verano soya y en invierno trigo o sorgo.
Fuente: Agro Sinergia
