Mediante un pronunciamiento la institución hace un llamado a la paz y establecer el orden y las vías expeditas para producir alimentos con tranquilidad.
La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) se dirige al país con profunda
preocupación ante la grave crisis que hoy golpea a todos los bolivianos.
Tras más de un mes de bloqueos de carreteras que se extienden a ocho de las nueve regiones del país,
Bolivia enfrenta el desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos, con ciudades
aisladas y, lo más doloroso, vidas perdidas por falta de atención médica oportuna.
Detrás de cada cifra hay familias angustiadas, enfermos sin auxilio, trabajadores sin jornal y hogares
que hoy temen por el pan de cada día. Ese sufrimiento nos duele como bolivianos y nos interpela
como productores.
Queremos decirlo con claridad: el campo no mira esta crisis desde afuera. Somos parte de la misma
cadena que hoy se quiebra. Cuando una ruta se cierra, no solo se detiene un camión: se frena el
alimento que llega a la mesa, el insumo que sostiene una granja, el empleo del transportista, del
acopiador, del comerciante y del obrero.
El sector productivo y exportador acumula pérdidas que ya superan los cientos de millones de dólares,
pero más grave que cualquier cifra es el daño humano y la incertidumbre sobre los alimentos del
mañana.
Nosotros somos la Bolivia que quiere producir. La soya es el cultivo que articula nuestro sistema
productivo: gracias a ella existen también el trigo, el maíz, el sorgo, el girasol y la chía que rotan en
nuestros campos, y gracias a ella hay pollo, cerdo, leche, huevos, carne de res y aceite en la mesa de
las familias bolivianas. Producir granos es producir comida para Bolivia, y nuestra primera
responsabilidad está en el plato de comida de cada hogar boliviano.
Por eso alzamos la voz con firmeza. Bolivia no puede seguir secuestrada por el conflicto. El derecho a
alimentarse, a circular, a recibir atención médica y a trabajar no puede ser moneda de cambio de
ninguna disputa. Hacemos un llamado urgente y respetuoso a todos los actores -sin excepción- a
deponer las medidas que asfixian a la población, a restablecer la libre circulación y a sentarse
construir, con grandeza y sentido de país, una salida pacífica dentro del marco constitucional y de la
institucionalidad democrática.
La firmeza que reclamamos no es la del enfrentamiento, sino la de la responsabilidad: la de poner a
Bolivia por encima de cualquier cálculo político e ideológico.
Anapo reafirma su compromiso de seguir produciendo y abasteciendo al país, incluso en las
circunstancias más adversas, porque esa es nuestra mejor contribución a la estabilidad nacional.
Pero ninguna cosecha alcanza si no hay paz para hacerla llegar. Llamamos a la cordura, a la empatía y
al diálogo. Bolivia necesita producir, circular y vivir en tranquilidad. El momento de resolver es ahora.
Fuente: Anapo
