Esta mayor productividad permitiría generar hasta 2.000 millones de dólares en divisas y fortalecer la seguridad alimentaria del país.
Santa Cruz, febrero de 2026.– Bolivia puede incrementar su producción agrícola de soya hasta en un 30% en la misma superficie cultivada si los productores acceden a los eventos de biotecnología que existen en países del Mercosur, lo que permitiría al país igualar los niveles de rendimiento de países como Brasil, Argentina Paraguay y Uruguay, y fortalecer su competitividad exportadora, según estudios técnicos y datos comparativos regionales.
Hoy, la productividad de los cultivos estratégicos como la soya y el maíz en el país está por debajo del promedio regional. En el caso de la soya, los países del Mercosur alcanzan rendimientos promedio cercanos a 3 toneladas por hectárea, mientras que Bolivia registra alrededor de 2 toneladas por hectárea, es decir, una brecha productiva cercana al 30%. Esta diferencia limita la competitividad de los productores bolivianos frente a sus pares regionales y reduce su capacidad para enfrentar la volatilidad de precios internacionales.
Un estudio de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), publicado en agosto de 2024, señala que la incorporación de nuevas tecnologías biotecnológicas en la soya, como eventos de última generación, podría elevar el rendimiento agrícola de aproximadamente 2,20 toneladas por hectárea a cerca de 3 toneladas por hectárea, lo que sería un excedente exportable importante hacia 2030.
“Esa mayor productividad permitiría generar hasta 2.000 millones de dólares en divisas y fortalecer la seguridad alimentaria nacional”, afirma Abraham Nogales, Presidente de la Asociación de productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).
Del 26 al 28 de febrero, la institución llevará a cabo Exposoya, evento tecnológico que cada año reúne unos 9.000 productores y que –con la guía de técnicos, instituciones y empresas proveedoras de insumos, maquinaria y servicios para el agro– muestra cómo la tecnología y las prácticas agrícolas sostenibles permiten que la soya sea un pilar de la economía boliviana y de su seguridad alimentaria, con propuestas para mejorar productividad y competitividad en el contexto internacional.
Expertos bolivianos coinciden en que la adopción de biotecnología agrícola no solo incrementa la productividad, sino que también contribuye a una agricultura más sostenible al permitir producir más alimentos con menos recursos.
“En medio de la creciente demanda global de alimentos, cambio climático y la competencia de los países de la región, el acceso a biotecnología es clave para que Bolivia consolide su seguridad alimentaria, genere divisas, impulse el empleo y fortalezca su liderazgo como proveedor estratégico de alimentos en Sudamérica”, incide Nogales.
Fuente: Anapo
