La producción se acerca a los 6.940 millones de litros en 2024/25 y ya representa el 20 por ciento del etanol de ese país.
Las nuevas inversiones y la multiplicación de plantas impacta positivamente en el mercado de maíz.
El etanol a base de maíz se ha convertido en uno de los fenómenos más dinámic
os de la agroindustria brasileña y avanza de manera sostenida como pilar de la matriz energética del país. Actualmente, Brasil cuenta con 49 plantas de etanol de maíz en operación, reflejando una rápida expansión industrial que ha redefinido el uso del cereal, especialmente en la región Centro-Oeste.
La concentración geográfica es clara. Mato Grosso lidera el mapa con 14 plantas en funcionamiento, seguido por Goiás con 9 y Mato Grosso do Sul con 3, mientras que otros estados suman en conjunto 23 unidades. Esta distribución responde a la cercanía con las principales zonas productoras de maíz, la disponibilidad logística y la integración con la producción ganadera, que absorbe subproductos como DDGS.
El Centro-Oeste se consolidó como el núcleo del etanol de maíz en Brasil, con una fuerte presencia de grupos industriales como Inpasa, FS Fueling Sustainability, Neomille, Caramuru y cooperativas regionales. Mato Grosso no solo concentra la mayor cantidad de plantas, sino también el mayor volumen productivo, con cerca de 4.200 millones de litros, equivalentes a aproximadamente el 79% del total nacional. Le siguen Mato Grosso do Sul, con alrededor de 1.000 millones de litros, y Goiás, con unos 700 millones.
La expansión no se limita a una sola región. En el norte y nordeste del país, estados como Tocantins, Pará, Maranhão, Piauí y Bahía incorporaron plantas que refuerzan el proceso de descentralización industrial, mientras que en el sur y sudeste el etanol de maíz avanza de forma más selectiva, integrado a cooperativas agroindustriales y proyectos de menor escala.
El crecimiento de la producción ha sido sostenido y acelerado. En la campaña 2022/23, Brasil produjo 4.450 millones de litros de etanol de maíz, volumen que aumentó a 5.920 millones en 2023/24 y que se estima alcanzará 6.940 millones de litros en 2024/25. Con estas cifras, el etanol de maíz ya representa cerca del 20% de toda la producción de etanol del país, reduciendo la dependencia exclusiva de la caña de azúcar.
Este avance tiene un impacto directo sobre el mercado de maíz, al consolidar una demanda estructural creciente y menos dependiente del comercio exterior. La industrialización local permite absorber excedentes regionales, estabilizar precios y agregar valor en origen, al mismo tiempo que fortalece la producción de energía renovable y de insumos para la nutrición animal.
Las perspectivas del sector siguen siendo expansivas. Nuevas inversiones, ampliaciones de capacidad y proyectos en construcción indican que el número de plantas y el consumo de maíz continuarán creciendo en los próximos años. En este escenario, el etanol de maíz se posiciona como uno de los motores clave de la transformación del agronegocio brasileño, con efectos duraderos sobre la producción, la energía y los mercados agrícolas.
Fuente: Clarín Rural
