- Con mayor productividad y acceso a biotecnología moderna, Bolivia puede fortalecer su competitividad con relación a países del Mercosur.
- El complejo soya impulsa empleo, exportaciones y estabilidad productiva, con impacto directo en garantizar la producción de alimentos para el país.
Santa Cruz, febrero 18 de 2026.- La soya se consolida como uno de los pilares estratégicos de la economía boliviana, al ser el cultivo que más divisas genera para el país y un insumo esencial para la producción de alimentos básicos. En la última década, las exportaciones del complejo soya superaron los 12.160 millones de dólares, reflejando su impacto directo en la balanza comercial y en la generación de empleo.
Asimismo, en 2025 se ha constituido en el segundo rubro en importancia dentro de las exportaciones bolivianas con 1.145 millones de dólares, incluido exportación de girasol, desplazando a los hidrocarburos al tercer lugar con 1.110 millones de dólares, lo que demuestra el potencial exportador y de generación de divisas para el país.
Además de su aporte económico, la soya es un componente fundamental para la seguridad alimentaria, al proveer materia prima para la elaboración de aceite vegetal y alimentos balanceados (harinas) que sostienen las cadenas alimenticias de carne de pollo, carne de cerdo, carne de res, leche y huevos.
La producción de soya y granos de rotación, como el sorgo, el trigo, el maíz, el girasol y chía, permitió en 2025 abastecer al mercado interno con 5,7 millones de toneladas de granos para contribuir a la producción de 580 millones de kilogramos de carne de pollo, 349 millones de kilogramos de carne de res, 136 millones de kilogramos de carne de cerdo, 565 millones de litros de leche y 2.675 millones de unidades de huevos.
“La soya no solo genera divisas, sino que sostiene toda la cadena alimentaria del país y dinamiza sectores como transporte, industria, proveedores de insumos, exportadores, comercio, financieras y servicios. Promover su producción es garantizar alimentos accesibles para la población y estabilidad económica para Bolivia”, destaca Abraham Nogales, presidente de Anapo.
El sector soyero boliviano está conformado por más de 14.000 unidades productivas, de las cuales alrededor del 80% son pequeños productores. La cadena genera cerca de 120.000 empleos directos e indirectos en el país, vinculados a la producción agrícola, la industria oleaginosa, el transporte, el comercio, la exportación y los servicios asociados.
En este sentido, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) impulsa la Exposoya 2026, el principal evento tecnológico del sector oleaginoso, orientado a promover buenas prácticas agrícolas y ambientales sostenibles y el acceso a innovación productiva.
Con la participación de más de 130 instituciones y empresas y una asistencia esperada de más de 9.000 productores de las principales zonas productivas de Santa Cruz y del país, el evento se proyecta como una plataforma clave para la difusión y transferencia de tecnología, la mejora de la productividad y el fortalecimiento de la competitividad del productor boliviano en los mercados internacionales.
La cadena de la soya se consolida como un sector estratégico con potencial para aumentar la producción, garantizar el abastecimiento del mercado interno y generar excedentes para exportaciones que se traducen en ingreso de divisas y contribuyen a la balanza comercial.
Fuente: Anapo
