Investigador especializado en resistencia a enfermedades en el cultivo de girasol recomienda a los productores bolivianos aplicar herbicidas del grupo de las Imidazolinonas, utilizando las dosis adecuadas y en los momentos oportunos, para controlar el Jopo y evitar que la maleza desarrolle resistencia.
Alberto Martín Sanz, ingeniero agrónomo e Investigador Científico de Syngenta en el Área de Resistencia a Enfermedades en el cultivo de girasol, en contacto con el ingeniero agrónomo Pablo Franco, explicó que la maleza parásita Orobanche cumana, más conocida como Jopo, es una maleza que causa muchos problemas en la producción de girasol en países de Europa.
Martín-Sanz indicó que la aparición de la maleza parásita en Bolivia durante el año 2023, es la primera encontrada a nivel de países de Latinoamérica, y que se trata de una maleza compleja de controlar. Por tanto, recomienda realizar algunas estrategias para controlarla o minimizar los daños al girasol.
La raza encontrada no es severa
Dio a conocer que el trabajo realizado por el Instituto de Agricultura Sostenible y del Consejo Superior de Investigaciones Científico de España, se evaluaron varias poblaciones del Jopo de Bolivia. Y en las primeras investigaciones se evidenció que la existente en Bolivia no es una raza severa, como hay en algunos países europeos (desde España a Ucrania).
Martín-Sanz indicó que, según datos presentados por el Doctor Leonardo Velasco, del Instituto de Agricultura Sostenible, la diversidad genética de la población encontrada en Bolivia es muy parecida a las existentes en España.
En ese entendido, manifestó que, para la raza encontrada en Bolivia, existen genes de resistencia en híbridos de girasol específicos, además que el Jopo de girasol puede ser controlado con aplicación de herbicidas Imidazolinonas.
Señaló que aún no hay híbridos altamente resistentes al Jopo, por lo cual, la manera de controlar la maleza es mediante control químico.
“Hoy en día el control de la maleza es con Imidazolinonas como Imazapir”, indicó que es muy importante seguir las recomendaciones de expertos sobre dicho producto.

Aplicar las dosis adecuadas en momentos oportunos
Explicó que es fundamental realizar las aplicaciones recomendadas, porque de lo contrario puede causar resistencia a los herbicidas Imidazolinonas, como se ha visto en países de Europa.
“Si no se aplican las dosis adecuadas en momento adecuado y los híbridos de girasol no tienen una resistencia genética efectiva, hemos visto las posibilidades de generar resistencia a herbicidas son altas. Eso podría tener consecuencias más graves para Bolivia”, explicó Sanz.
Agregó que las recomendaciones técnicas es aplicar el herbicida a la dosis recomendada en el tiempo recomendado. Martín-Sanz comentó que en Europa se recomienda aplicar cuando el girasol está entre cuatro y seis pares de hojas; que es cuando el Jopo está iniciando, ya germinado. Es justamente ahí que debe aplicarse, porque está empezando a absorber nutrientes del huésped.
El profesional explicó también que el Jopo es una planta parásita y crea miles de semillas, por lo cual es importante romper ese banco de semillas. Por eso, también recomienda a los productores bolivianos hacer rotación de cultivos.
La maleza parásita del Jopo apareció en Bolivia en el 2023 afectando más de 50.000 hectáreas de girasol en la zona Este de Santa Cruz. En algunos lugares, la afectación fue hasta el 100% del cultivo.
Fuente: Agro Sinergia y Pablo Franco
