Más de 14 especies de malezas se encuentran entre las que más afectan al cultivo de soya en las principales zonas productivas del departamento de Santa Cruz. Algunas presentan resistencia a diferentes herbicidas, mientras que otras se caracterizan por ser de difícil control.
Modesto Roque, investigador especialista en manejo de malezas, presentó durante el Primer Congreso Internacional de Agricultura Sostenible resultados de trabajos de investigación sobre el manejo y control de malezas en el cultivo de soya, y brindó recomendaciones para reducir su impacto en la producción.
Roque explicó que inicialmente se realizaron relevamientos en las principales zonas soyeras de Santa Cruz, con el objetivo de identificar las malezas presentes en los campos, principalmente aquellas de difícil control y las que presentan resistencia a diferentes herbicidas.
Entre las principales malezas identificadas se encuentran Amaranthus, golondrina, Conyza, Hierba caliente, camotillo, Malacra, Pata de gallo, Oryza, Maicillo y Arocillo, entre otras. Actualmente, Amaranthus constituye uno de los principales problemas para la producción de soya y está presente en aproximadamente el 85% de los campos evaluados.

“Las malezas pueden ocasionar pérdidas de rendimiento de entre 30% y 70%, dependiendo de la especie, su población y el momento en que aparecen en el cultivo. Por eso es fundamental identificarlas y realizar el control en el momento adecuado”, señaló Roque.
A partir de los relevamientos, se establecieron trabajos de investigación para evaluar diferentes estrategias de manejo. Una de ellas comienza en el barbecho, mediante herbicidas sistémicos, principalmente hormonales como 2,4-D, triclopir y fluroxipir, además de graminicidas como clethodim y haloxifop, utilizados en mezcla con glifosato.
Dependiendo de la especie y del nivel de control alcanzado, también se evaluaron aplicaciones secuenciales con glufosinato + flumioxazin o glufosinato + saflufenacil.
Otro componente de las investigaciones estuvo orientado al manejo del banco de semillas de malezas en el suelo, mediante el uso de herbicidas preemergentes. Entre las alternativas evaluadas se encuentran sulfentrazone, flumioxazin, diclosulam y metribuzin, en combinación con S-metolachlor e imazethapyr, además de clomazone para el control de gramíneas.
Roque explicó que la eficacia de los herbicidas preemergentes no depende únicamente del producto utilizado. Para obtener buenos resultados se deben considerar las características fisicoquímicas del herbicida, las propiedades del suelo y las condiciones ambientales. Entre los factores más importantes mencionó la humedad, la textura del suelo y la presencia de cobertura vegetal muerta.
Respecto al momento de aplicación, recomendó realizar los tratamientos postemergentes cuando las malezas se encuentran en estadios tempranos de desarrollo, debido a que en esta etapa se pueden alcanzar mejores niveles de control.
También destacó la importancia de iniciar oportunamente el manejo durante el barbecho, con el objetivo de evitar que las malezas produzcan nuevas semillas y continúen incrementando el banco de semillas del suelo.
Finalmente, Roque señaló que el manejo debe comenzar con la prevención, evitando la dispersión de malezas de un predio a otro. Entre las medidas recomendadas destacó la limpieza de las cosechadoras y otros equipos agrícolas antes de trasladarlos entre campos, para reducir el transporte y la dispersión de semillas.
“El manejo de malezas no depende de una sola aplicación o de un solo herbicida. Se requiere integrar diferentes estrategias y actuar oportunamente para disminuir las poblaciones y evitar que el problema siga aumentando”, concluyó.
Fuente: Agro Sinergia
