Soyeros y semilleros ven innecesaria y equivocada la decisión del Gobierno de establecer arancel cero para la importación de soya hasta el 31 de diciembre del 2026.
El presidente Rodrigo Paz promulgó la noche del miércoles el Decreto Supremo 5547, que establece arancel cero para la importación del grano de soya hasta el 31 de diciembre de 2026, una medida que, según el Ejecutivo, tiene como objetivo “fortalecer la producción de subproductos de soya” y responder a las necesidades de oferta y demanda interna.
Abraham Nogales, presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), indicó que la producción de soya excede la demanda nacional de más del 80% y por tanto ven innecesaria la medida asumida del Gobierno de establecer arancel cero para la importación del grano de soya.
Asimismo, manifestó que el sector oleaginoso espera la liberación plena de las exportaciones de soya, toda vez que en los próximos días inicia la cosecha y se garantiza el abastecimiento interno.
“Tenemos excedentes y por ahora estamos esperando que se liberen totalmente las exportaciones. El sector oleaginoso es un tomador de precios y la soya se cotiza internacionalmente. Lo que significa si alguien quiere importar soya debe asumir los costos logísticos”, indicó Nogales, quien agregó que Bolivia produce alrededor de 3 millones de toneladas, de las cuales 600.000 toneladas requieren el mercado interno.
Jaime Hernández, gerente general de Anapo, observa innecesario la medida asumida del Gobierno, toda vez que los productores abastecen el mercado interno con el grano de soya.
No era necesario el Decreto
Además, observa que no hay necesidad de un Decreto de liberación de aranceles, porque Bolivia al ser miembro del Mercosur aplica el cero arancel para cualquier importación de los países de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Hernández dijo también que el precio de soya está sujeto al mercado internacional, menos la logística de exportación. En caso de importación se sumaría la logística de importación, lo cual complicaría el abastecimiento de soya de dicha forma.
“Es decir que sería más caro para la industria importar soya de afuera que comprar a los productores bolivianos. Más bien está medida podría ser un elemento de negociación para el productor y la industria pague a un precio de oportunidad de importación”, expresó Hernández, quien agregó que la industria priorizará la compra del grano que se cosechará en el actual verano.
Semilleros observa la medida equivocada
El sector semillero también analiza como una medida equivocada del Gobierno el establecer arancel cero para la importación de soya, tomando en cuenta que desde hace muchos años existe superávit en la producción de grano de soya.
“Tenemos superávit en producción de soya, quedan saldos exportables”, expresó Pedro Pellegrino, presidente de la Asociación de Productores de Semillas (ASOSEMILLAS).
Pellegrino observa que la medida no fue consensuada con los sectores productivos y que más parece para un beneficio de un nuevo “negociado”.
De igual manera alertó que en las importaciones podrían ingresar al país semillas de soya prohibidas o ilegales, lo cual afectaría a las empresas semilleras legalmente establecidas en el país.
“Es muy posible que en alguna importación de Brasil y Argentina ingrese grano y sea semilla prohibida. Por eso creemos que es una medida equivocada”, mencionó Pellegrino.
Fuente: Agro Sinergia
