Un avance clave en biotecnología permite trabajar directamente sobre cultivares élite como Gurí INTA CL. El desarrollo sienta las bases para arroces más productivos, resistentes a enfermedades y con mejor calidad nutricional.
El mejoramiento genético del arroz en la Argentina dio un paso estratégico con un logro que promete impacto directo en los sistemas productivos.
Un equipo del Instituto de Genética Ewald A. Favret (IGEAF) del INTA consiguió regenerar plantas in vitro de variedades comerciales líderes, como Gurí INTA CL, un avance fundamental para aplicar edición génica de manera directa sobre cultivares de alto valor agronómico.
Se trata de un hito que posiciona al programa arrocero nacional en la frontera tecnológica, al permitir acortar tiempos de mejoramiento y focalizar las innovaciones en materiales ya adoptados por los productores.
El objetivo es claro: desarrollar variedades más productivas, sanas y alineadas con las demandas actuales de los mercados y los consumidores.
ARROZ: UN SALTO TECNOLÓGICO SOBRE CULTIVARES ÉLITE
El trabajo fue desarrollado por el grupo de Mejoramiento Biotecnológico de Cereales del Instituto de Genética del INTA, en articulación con el Programa de Mejoramiento Genético de Arroz de la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay (Entre Ríos).
Allí se avanzó en la regeneración in vitro y en la obtención de modificaciones estables en el genoma de variedades comerciales locales de arroz (Oryza sativa L).
“El trabajo consistió en evaluar el potencial embriogénico de cultivares índica y japónica, comparando la eficiencia en la formación de callos embriogénicos y la regeneración de plantas a partir del cultivo in vitro”, explicó Paula Faccio, investigadora del IGEAF-INTA.
Entre los materiales analizados se incluyeron variedades índica como Gurí INTA CL, Angiru INTA CL, Puitá INTA CL y Memby Pora INTA CL, junto con japónicas como Kira INTA y Koshinta, todas desarrolladas por el INTA y ampliamente difundidas en el sector productivo.
GURÍ INTA CL, EL ARROZ CON MEJOR DESEMPEÑO
Los resultados mostraron claras diferencias entre los grupos genéticos. Las variedades índica presentaron una mayor eficiencia en la formación de callos embriogénicos, con valores que oscilaron entre el 40 y el 84 %, mientras que las japónicas alcanzaron entre un 10 y un 40 % bajo las mismas condiciones de cultivo.

“Estas diferencias fueron estadísticamente significativas y, dentro de las índicas, Gurí INTA CL tuvo el mejor desempeño”, destacó Faccio.
Además, subrayó que “se logró regenerar plantas con modificaciones genéticas a partir del cultivo in vitro en todos los cultivares evaluados”, un dato clave para avanzar hacia la edición génica aplicada.
Este paso resulta estratégico porque permite trabajar directamente sobre variedades que ya están en manos de los productores, evitando la necesidad de transferir caracteres desde líneas experimentales menos adaptadas.
ARROZ: MENOS ENFERMEDADES Y MÁS VALOR AGREGADO
Para Ezequiel Bossio, responsable del Mejoramiento Biotecnológico de Cereales del INTA, los resultados obtenidos marcan un punto de inflexión.
“Estos resultados representan un paso clave para optimizar los protocolos de transferencia de ADN en arroz, una herramienta esencial para la incorporación de nuevas características agronómicas mediante edición génica”, afirmó.
Según explicó, el objetivo es aplicar estas tecnologías en cultivares de alto valor agronómico. “Estos avances sientan las bases para desarrollar variedades más productivas, resilientes y alineadas con las demandas actuales”, aseguró Bossio.
Fuente: Infocampo
