El presidente de la entidad Abraham Nogales, advirtió que el volumen permitido al precio regulado es insuficiente para las labores agrícolas. Señaló que un tractor pequeño puede consumir hasta 80 litros en una jornada de ocho horas y que, superado el límite, los productores deben afrontar el precio de Bs 18 por litro.
“120 litros (de diésel) no dan ni para tres días de trabajo”, afirmó el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Abraham Nogales, al cuestionar la limitación establecida por el Decreto Supremo 5676 para la compra de diésel a precio regulado.
El dirigente explicó que el límite de 120 litros resulta insuficiente incluso para unidades productivas pequeñas, debido al consumo de la maquinaria agrícola. “Un tractor pequeño va a consumir entre 8 y 10 litros por hora y, si trabaja ocho horas al día, son cerca de 80 litros”, señaló.
Bajo ese cálculo, los 120 litros pueden alcanzar para aproximadamente una jornada y media de trabajo de un tractor operando ocho horas diarias. Una vez superado ese volumen, los productores alcanzados por el nuevo esquema deben asumir el precio de referencia de Bs 18 por litro, frente a los Bs 9,80 establecidos para el combustible al precio regulado.
Nogales sostuvo que esta condición termina afectando a productores de diferentes escalas y no solamente a los grandes consumidores.
“Los pequeños, los medianos y los grandes han sido afectados”, afirmó el presidente de Anapo, quien advirtió que algunas unidades productivas no tendrán capacidad para absorber el incremento de sus costos.
Hasta Bs 656 más por hectárea
El impacto también se refleja en el costo de producción agrícola. Según Nogales, una hectárea requiere entre 70 y 80 litros de diésel durante una campaña, dependiendo de las labores y del tipo de producción.
Con el incremento de Bs 9,80 a Bs 18 por litro, el costo adicional del combustible se ubicaría entre Bs 574 y Bs 656 por hectárea.
Para el dirigente, este aumento puede provocar que algunas unidades productivas reduzcan su superficie cultivada o incluso dejen de producir.
“Hay unidades productivas que no van a poder soportar estas condiciones de costos elevados y eso se traduce en menos oferta de los productos agrícolas”, sostuvo.
El riesgo, según Anapo, no se limita al productor. La organización agrupa a productores de soya, trigo, maíz, sorgo, chía y girasol, cultivos que forman parte de diferentes cadenas alimentarias.
Nogales destacó especialmente el papel de la soya, debido a que el grano es utilizado como insumo en la alimentación de aves, cerdos y ganado. Por ello, una menor producción puede trasladarse a otros eslabones de la cadena y terminar presionando los precios al consumidor.
La falta de diésel ya afecta la cosecha
La advertencia ocurre en plena campaña agrícola de invierno. Nogales señaló que los productores ya enfrentan retrasos en las labores debido a las dificultades para conseguir combustible.
El trigo es uno de los cultivos que genera mayor preocupación, porque una demora en la cosecha puede provocar pérdidas cuando el grano alcanza la madurez y permanece en el campo.
“Estamos llegando al punto final de la conclusión de la campaña donde ya tenemos el grano listo, pero no lo podemos levantar por falta de diésel”, afirmó.
El dirigente considera que el problema no se limita al precio del combustible, sino a la posibilidad efectiva de acceder a él en los volúmenes necesarios para mantener la maquinaria operativa.
Rechazo al Decreto 5676
Anapo y otros subsectores productivos resolvieron rechazar el Decreto Supremo 5676 porque consideran que la medida no solucionará de manera estructural la escasez de diésel.
Nogales cuestionó además que se mantengan dos precios para el combustible, debido a que, a su criterio, esta diferencia puede generar incentivos para la especulación y la reventa.
“Mientras tengamos dos precios siempre va a haber especulación, va a haber mercado negro”, afirmó.
Según el dirigente, cuando un productor no consigue combustible por los canales formales termina recurriendo a otras fuentes y pagando precios más elevados para evitar que la maquinaria quede paralizada. “Los productores, al no tener diésel, tienen que o comprar en el mercado negro o tener que asumir costos más elevados”, sostuvo.
Piden una solución estructural
Para Anapo, la solución inmediata debería ser la abrogación del Decreto Supremo 5676 y la apertura de una discusión sobre una política integral para garantizar el abastecimiento de combustible al sector productivo.
Nogales sostuvo que los productores no están pidiendo mantener indefinidamente una subvención, sino contar con condiciones que les permitan producir y competir. “No dependemos ni exigimos subvenciones. Necesitamos reglas claras para producir”, afirmó.
Entre las medidas reclamadas por el sector mencionó la liberación de las exportaciones y un mayor acceso a eventos biotecnológicos, con el argumento de que los productores bolivianos compiten con países vecinos que, según dijo, obtienen mayores rendimientos.
El presidente de Anapo también cuestionó que el nuevo esquema de precios vaya a resolver el contrabando y la corrupción en la comercialización de combustibles. A su criterio, mientras exista una diferencia significativa entre el precio regulado y el precio de referencia, persistirá el incentivo para comprar combustible y revenderlo.
Por ello, el planteamiento del sector apunta a modificar el enfoque de la política de combustibles: más que limitar el volumen que puede adquirir un productor al precio regulado, Anapo reclama garantizar el diésel necesario para que la maquinaria agrícola pueda mantenerse operativa durante las distintas etapas de producción.
Fuente: El Deber
