Se estima que en Bolivia existen alrededor de 500 hectáreas cultivadas de mijo.
El mijo, conocido como “mileto” en Brasil, es un cultivo nuevo en Bolivia que se perfila como una alternativa para los productores, especialmente para hacer rotación. Entre sus bondades destaca su versatilidad, ya que puede destinarse tanto al consumo humano como a la alimentación animal.
Miguel Chavarría, gerente de Investigación y Desarrollo de Semillas Agripac, fue uno de los expositores del Primer Congreso Internacional de Agricultura Sostenible, realizado la semana pasada en Santa Cruz. En la oportunidad dio a conocer información sobre el cultivo mijo, que es una buena alternativa para los productores bolivianos.
Chavarría indicó que el mijo es un cultivo registrado en Bolivia el año 2025, y que destaca por su resistencia a la sequía.
Explicó que el mijo requiere menos agua que el sorgo, se adapta a diferentes tipos de suelos y destaca por su alto potencial productivo en condiciones de baja humedad.
“El mijo se adapta a una franja grande de tipos de suelos. Que van desde suelos 4,5 de ácidos hasta 8,5 de suelos alcalinos. Es un cultivo que contiene más calidad proteica, en comparación a los cultivos de sorgo, maíz y trigo”, explicó Chavarría.
El profesional destacó también que el mijo tiene múltiples beneficios y usos, tanto para la alimentación humana como para aves y cerdos. Además, a partir de su grano se puede obtener bioetanol y aceite destinado a la industria cosmética, ampliando así sus oportunidades de aprovechamiento agroindustrial.
El mijo es un cultivo registrado en Bolivia el 2025 de manera comercial. Aunque la empresa Agripac viene comercializando híbridos de mijo a productores en Brasil.
Más de 500 hectáreas sembradas en Santa Cruz
El gerente de Investigación de Agripac indicó que en este 2026 se han sembrado más de 500 hectáreas de mijo en el Santa Cruz, producción que está más dirigida para gallinas ponedoras. También puede ser utilizada para alimentación de los bovinos y cerdos.
Explicó que el cultivo puede establecerse en dos ventanas de siembra: sembrarse en febrero y abril en algunas zonas y en agosto y septiembre. Es decir, siembras de otoño y primavera en las zonas Norte y Este de Santa Cruz.
Es un cultivo de ciclo corto, que llega a cosecha en menos de 90 días, lo que le permite desarrollarse favorablemente y tolerar mejor las condiciones de estrés hídrico.
“Es un cultivo desafiante, porque desafía las condiciones extremas de mucho calor y de poca frecuencia de lluvia”, manifestó Chavarría.
El rendimiento promedio de mijo en Bolivia es de 1,5 a 2 toneladas por hectárea.
Propiedades principales
Es libre de gluten, rico en nutrientes porque aporta fibra, proteínas, vegetales, hierro, magnesio y potasio.
Contiene carbohidratos de absorción lenta que ayudan a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre.
Fuente: Agro Sinergia
