El sector agropecuario consume alrededor de 390 millones de litros de diésel al año.
La escasez de diésel volvió a tensionar al sector agropecuario, que advierte riesgos para la producción y el abastecimiento de alimentos. Aunque el Gobierno aseguró la llegada de carburante y realizó cambios en el área de hidrocarburos, los productores insisten en que se requieren soluciones de fondo.
El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Klaus Frerking, alertó que la falta de diésel ya se extiende por más de una semana en zonas productivas del país, afectando tanto la cosecha de verano como el inicio de la siembra de invierno.
“Sin diésel no podemos producir. La agricultura no espera al combustible, depende de la tierra, la humedad y el clima”, indicó Frerking, en entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón.
El miércoles, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) alertó sobre una provisión insuficiente de diésel en zonas productivas y señaló que se requieren al menos 90 millones de litros para concluir la cosecha de verano y encarar la siembra.
Según explicó Frerking, Bolivia cuenta con dos grandes ciclos agrícolas. El primero orientado a la campaña de verano, el cual concentra cerca del 80% de la producción alimentaria, y la de invierno, clave para cultivos como sorgo y girasol, granos fundamentales para la producción de proteínas animales.
Advirtió que la interrupción en cualquiera de estas etapas pone en riesgo toda la cadena productiva. Señaló que la situación impacta no solo a los productores, sino también al transporte y a la logística de abastecimiento.
“Un transportista parado tres o cuatro días en un surtidor impide que los alimentos lleguen a los mercados o que las exportaciones salgan a tiempo”, afirmo.
El dirigente también cuestionó la inestabilidad en el sector hidrocarburífero, tras recientes cambios de autoridades, y consideró que esto refleja la necesidad de reformas estructurales.
Esto en relación con la renuncia de la presidenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Claudia Cronenbold, y el cambio del ministro de Hidrocarburos, Marcelo Medinaceli, por Marcos Blanco.
“No se puede seguir con soluciones de corto plazo. Necesitamos estabilidad para planificar a mediano y largo plazo”, señaló Frerking.
De acuerdo con los datos proporcionados, el sector agropecuario consume alrededor de 390 millones de litros de diésel al año, lo que representa cerca del 15% del consumo nacional. Por lo que reiteró que, en plena campaña agrícola, la provisión oportuna de este insumo es determinante.
Además, denunció la reaparición del mercado negro, donde el litro de diésel se comercializa entre Bs 12 y Bs 14 en algunas regiones, por encima del precio regulado. Atribuyó este fenómeno a la escasez y a distorsiones como el tipo de cambio y las diferencias de precios con países vecinos.
Sobre la reciente flexibilización para la importación de combustibles, Frerking consideró que no ha tenido el impacto esperado, en parte por las dificultades vinculadas al acceso a divisas.
“Nosotros no somos importadores, somos consumidores. Lo único que pedimos es que haya volumen y calidad”, remarcó.
El sector también expresó preocupación por la calidad de los carburantes, tras reportes de fallas en vehículos en las últimas semanas. En ese sentido, pidió mayor transparencia y garantías para evitar nuevos perjuicios.
Frerking adelantó que el lunes sostendrán una reunión en La Paz con el nuevo ministro de Hidrocarburos para exponer las necesidades del sector y plantear propuestas.
Entre ellas, se incluyen medidas para garantizar el suministro continuo, combatir el contrabando y generar condiciones para la inversión. Enfatizó que la crisis del diésel tiene efectos directos en los precios de los alimentos.
Fuente: La Razón
