Harvard muestra que el país crece sembrando más hectáreas, no produciendo mejor. La receta para revertirlo ya existe y tiene nombre: Perú y Brasil.
EL POST – REDACCIÓN – ABRIL 2026
EL INFORME: El Post continúa su análisis del informe “Un Giro Económico para Bolivia”, publicado en abril de 2026 por el Growth Lab de Harvard Kennedy School y liderado por el economista Ricardo Hausmann. Esta tercera entrega se concentra en el estudio temático sobre agricultura, elaborado por Taimur Shah, Lucila Venturi y Hausmann. El documento es resultado de 18 meses de investigación financiada por el empresario boliviano-estadounidense Marcelo Claure.
Lo esencial
Bolivia vive el mejor ciclo agrícola desde 1960, pero creció ampliando la frontera agrícola, no aumentando la productividad. Harvard propone una Estrategia Nacional para el Potencial Agrícola que podría llevar las exportaciones del sector de $us 750 millones a cerca de $us 10.000 millones anuales hacia 2050.
Por qué importa
El imperativo macroeconómico: con el gas natural en colapso y divisas escasas, la agricultura es una de las vías más rápidas para generar dólares e ingresos fiscales.
La contradicción: Bolivia ya tiene el 12º lugar mundial en tierra agrícola per cápita. El problema no es falta de tierra; es falta de rendimiento por hectárea.
La trampa de la extensificación: seguir creciendo a base de deforestación amenaza con cerrar mercados clave. El Reglamento 2023/1115 de la Unión Europea prohíbe productos vinculados a deforestación. Cargill aplica políticas similares.
El diagnóstico: crecimiento sin productividad
Entre 2003 y 2023 el valor agregado agrícola boliviano creció 2,5% anual per cápita, el mejor ritmo desde que hay registros. Pero el motor fue la superficie cultivada, no el rendimiento.
La soya multiplicó por 12,5 su superficie desde 1990. Los rendimientos crecieron menos de 1% al año.
La quinua perdió rendimiento mientras expandía hectáreas, incluso durante el auge exportador.
La productividad laboral agrícola de Bolivia sigue siendo la más baja entre sus pares regionales.
Bolivia crece rápido, pero Paraguay y Ecuador más
Crecimiento anual promedio del valor agregado agrícola 2003-2023 · Valores aproximados leídos de la Figura 4 del informe · Fuente: Growth Lab de Harvard con datos del Banco Mundial.

El freno autoimpuesto: seguridad alimentaria mal entendida
El mecanismo: Los permisos de exportación solo se otorgan si las autoridades consideran que hay oferta suficiente para consumo interno. Eso genera incertidumbre y desincentiva la inversión.
El ejemplo que contradice la política: en 2008 Bolivia prohibió exportar carne de res para contener precios internos. Los productores redujeron la producción hasta hacer subir los precios locales más que los internacionales.
El dato revelador: tras el auge exportador de carne a China (2019), la carne disponible para el mercado boliviano aumentó, no disminuyó. Lo mismo pasó con la quinua después de 2013. La exportación no ahogó el mercado local; lo estimuló.
Bolivia suspendió exportaciones de soja, azúcar o carne en 2021, 2022 y 2025.
La brecha productiva: qué está dejando Bolivia sobre la mesa
La brecha de rendimientos que Bolivia puede cerrar
Fuente: Growth Lab de Harvard con datos de FAOSTAT y ANAPO (2024)
Cultivo Situación de Bolivia Potencial identificado
Soya Rendimientos 20% a 60% menores que Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay. Incluso los mejores rendimientos bolivianos son 80-90% de los regionales. +28% en rendimiento con semillas transgénicas (estimación ANAPO).
Maíz Rendimientos brasileños son más del doble que los bolivianos. Paraguay y Perú superan constantemente a Bolivia. Importador neto en 6 de los últimos 8 años. +84% en rendimiento con semillas transgénicas (estimación ANAPO).
Carne de res Rendimientos y tasas de extracción más bajos que Brasil, Paraguay y Argentina. Sector menos industrializado que competidores regionales. Tras acuerdo fitosanitario con China (2019), la carne se convirtió en la segunda exportación agrícola.
Quinua Superficie cultivada se expandió rápido tras 2013, pero los rendimientos disminuyeron. Distritos peruanos alcanzan casi 4.000 kg/ha, más de cuatro veces los mejores distritos bolivianos.
Los rendimientos bolivianos de soja son entre 20% y 60% menores que los de Brasil, Paraguay, Argentina o Uruguay. Los rendimientos de maíz brasileños son más del doble que los bolivianos.
La causa identificada: restricciones a las semillas transgénicas. Según la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), levantarlas mejoraría rendimientos +28% en soya y +84% en maíz.
La paradoja regulatoria: buena parte de esas semillas transgénicas ya se usa de manera informal. Legalizarlas y regularlas por zonas podría equilibrar las presiones sociales sin sacrificar productividad.
La lección Perú: cómo se diversifica en serio
Perú comparte geografía, altitud y cultivos tradicionales con Bolivia. Pero en 20 años se convirtió en exportador líder de mango, aguacate, arándanos, espárragos y café. ¿Cómo?
Riego a gran escala orientado a exportación. Los proyectos Chavimochic y Olmos habilitaron decenas de miles de hectáreas para agricultura comercial intensiva.
Cooperativas de productores sólidas. Más del 90% del café peruano viene de pequeños productores articulados en asociaciones activas.
Capacidad fitosanitaria funcional, negociada con anticipación y no después del hecho.
I+D descentralizada, adaptada a cada zona agroecológica.
El contraste: Bolivia tiene su programa “Década del Riego” (Ley 745), pero apenas duplicó la superficie regada a 556.000 hectáreas: solo el 14% del total cultivado. Y los proyectos no están diseñados para agricultura comercial de exportación.
El modelo Embrapa: el caso que Bolivia no debe ignorar
Brasil creó en 1973 la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa). Un estudio reciente estima que Embrapa aumentó la productividad agrícola total de Brasil en 110% y explica el 39% de todo el crecimiento agrícola entre 1970 y hoy. Relación beneficio-costo: 17 a 1.
El dato crucial: más de la mitad de esas ganancias provienen de su estructura descentralizada, con centros de investigación en cada zona ecológica.
En Bolivia: el INIAF, organismo equivalente, “prácticamente no cuenta con presupuesto operativo”, según el Banco Mundial.
La proyección: $us 10.000 millones al año
El modelo de Harvard proyecta que, si Bolivia se acerca a los niveles de productividad de Brasil hacia 2050, el ecosistema soja–maíz–carne puede pasar de $us 750 millones exportados en 2019 a más de $us 4.000 millones en 2030 y cerca de $us 10.000 millones al año hacia 2050.
Carne de res: el principal motor, por la baja productividad actual y la apertura de mercados tras el acuerdo con China.
Soja: seguirá siendo la categoría más grande en términos absolutos.
Maíz: pasa de ser importación neta a contribuir a las exportaciones si se eliminan las restricciones a las semillas transgénicas.
Deforestación: el costo oculto del modelo actual
Entre 2001 y 2024 Bolivia perdió 9,78 millones de hectáreas de cobertura arbórea: el 15% del total que tenía en el año 2000. El 71% se concentró en Santa Cruz.
El círculo vicioso: la Función Económico Social (FES) exige demostrar “uso productivo” de la tierra para mantener el título. En la práctica, eso se traduce en incentivo para deforestar y sembrar, incluso cuando no es el mejor uso económico.
El precedente riesgoso: la Ley 337 de 2013 legalizó retroactivamente la tala ilegal entre 1996 y 2011. Repetir esa lógica envía la señal de que las normas forestales no son vinculantes.
Las cinco palancas para una Estrategia Nacional Agrícola
Marco de políticas orientado al potencial agrícola · Fuente: Growth Lab de Harvard, abril 2026
Prioridad Qué reformar Impacto esperado
Mejorar acceso a mercados Eliminar prohibiciones impredecibles de exportación. Reformar el requisito de certificación de abastecimiento interno. Negociar acuerdos fitosanitarios con nuevos socios. Fortalecer SENASAG. Reduce incertidumbre para productores. El acuerdo con China (2019) mostró que Bolivia puede escalar exportaciones cuando se abre mercado.
Mejorar acceso a insumos Agilizar el registro de agroquímicos. Legalizar y regular semillas transgénicas vía decreto supremo, con enfoque por zonas. +28% soya, +84% maíz (estimación ANAPO). Regulariza lo que ya se usa informalmente.
Mejorar infraestructura Invertir en transporte y logística. Reducir retrasos en inspección. Reorientar la “Década del Riego” hacia agricultura comercial de exportación. Bolivia: puesto 121 de 139 en Índice Logístico. Sobrecostos de hasta 23% en transporte terrestre por cuellos de botella.
Mejorar acceso al conocimiento Financiar el INIAF. Desplegar una red nacional de extensión agrícola. Crear capacidad de I+D descentralizada por zona agroecológica (modelo Embrapa). Embrapa aumentó la productividad agrícola de Brasil en 110%. Relación beneficio-costo: 17 a 1.
Gobernanza sostenible de la tierra Aplicar el plan de uso del suelo. Detener la legalización retroactiva de la tala ilegal. Clarificar la Función Económico Social (FES) para no castigar la conservación forestal. Protege el acceso al mercado europeo. El Reglamento UE 2023/1115 prohíbe productos vinculados a deforestación.
Las cinco palancas del plan Harvard
El informe organiza las reformas en cinco ejes interdependientes: mercados, insumos, infraestructura, conocimiento y gobernanza de la tierra. Ninguno funciona aislado.
El momento de decisión
La diagnosis central: “El problema no es la falta de potencial, sino la escasez de infraestructura, tecnología, investigación, extensión y acceso a los mercados específicos de cada región que se necesitan para liberarlo”.
La propuesta concreta: lanzar una Estrategia Nacional para el Potencial Agrícola, que identifique las restricciones específicas de cada región y asigne responsabilidades por región, cultivo y cadena.
La ventana temporal: las limitaciones creadas por políticas (transgénicos, cuotas de exportación, acuerdos fitosanitarios) pueden destrabarse en meses. Las estructurales (I+D descentralizada, riego, logística, gobernanza forestal) exigen años. Lo decisivo es iniciarlas en paralelo.
FUENTE:
Growth Lab Working Paper N° 265 (abril 2026). Shah, T., Venturi, L., Hausmann, R. “Un Giro Económico para Bolivia: Oportunidades y Desafíos en Agricultura”. John F. Kennedy School of Government, Harvard University. Financiado por Marcelo Claure.
