El Gobierno autorizó la exportación de grano de soya mediante la emisión de un certificado único de exportación, lo que elimina trámites individuales para cada exportador. Sin embargo, el sector productor advierte que aún están a la expectativa de la normativa que libere plenamente las exportaciones de soya y sus subproductos.
Santa Cruz, 3 de febrero, 2026.- La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) informó que el Gobierno autorizó la exportación de 880 mil toneladas de grano de soya, una medida que debido a la proximidad de la cosecha de verano, es importante para dinamizar el proceso de comercialización de los productores, aunque la posición institucional continúa siendo de tener una liberación total de las exportaciones de soya y sus subproductos.
El presidente de ANAPO, Abraham Nogales, explicó que la liberación fue establecida mediante la emisión de un único certificado de abastecimiento interno por la cantidad de 880 mil toneladas de grano de soya, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026. La autorización permite exportar de inmediato hasta el volumen señalado sin cupos ni trámites adicionales, de forma individual, con lo que se facilita la operativa de exportación para el sector productor.
“Como ANAPO habíamos solicitado la liberación del 60% de la producción, tal como lo establecía el Decreto Supremo Nº 3920. No se dio en esos términos, pero esta medida nos sirve en lo inmediato y es un avance para mejorar los precios de esta cosecha de la campaña de verano 2025-2026”, señaló Nogales.
Entre los puntos positivos de las resoluciones, ANAPO destacó además la eliminación de los cupos y las bandas de precios para la harina y la cascarilla de soya, estableciendo que, a partir de ahora, los acuerdos de comercialización se definan entre privados, es decir, entre la industria y los sectores pecuarios.
No obstante, la entidad gremial expresó observaciones sobre algunos aspectos que aún generan preocupación en la cadena productiva. Uno de ellos es la fijación de un precio máximo para el aceite de soya, medida que también fue extendida al aceite de girasol. “Más allá del valor establecido, preocupa la señal que se envía al mercado cuando el Estado fija precios”, advirtió el titular de ANAPO.
Asimismo, para los subproductos, se mantienen convenios de abastecimiento, además de la obligación de remitir informes de compras y ventas cada 15 días, un mecanismo de control que, según ANAPO, resulta incómodo para los actores de la cadena productiva.
Desde el sector productor se entiende que estas son medidas transitorias. ANAPO señaló que, en un plazo aproximado de dos semanas, el Gobierno podría emitir un nuevo decreto supremo que restituya la liberación plena de las exportaciones. Dicho decreto debería generar un marco normativo más claro y señales más favorables para el sector productivo.
Finalmente, el titular de ANAPO reiteró que mantener autorizaciones, certificaciones y controles innecesarios, solo generan incertidumbre para la inversión, reducen el uso de la tecnología lo que redunda en baja productividad y el país termina con menos producción, menos exportación y menos ingresos de divisas.
Por ello, “el objetivo central sigue siendo una liberación plena y sostenida de las exportaciones de soya y sus subproductos, como condición clave para garantizar previsibilidad, competitividad y mayores ingresos para el país”, indicó Nogales.
Fuente: Anapo
