La producción de soya en Bolivia llega a 3 millones de toneladas al año y solo 800 mil abastecen el mercado interno. Anapo descartó un déficit estructural y afirmó que el debate actual se centra en las exportaciones y la generación de divisas para la economía.
Las declaraciones fueron realizadas por Jaime Hernández, gerente general de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), durante una entrevista en el programa Piedra, Papel y Tinta.
¿Déficit real o capacidad industrial ociosa?
El dirigente explicó que el mercado interno representa apenas el 20% de la producción nacional.
Las 800 mil toneladas se destinan a:
Producción de harina para el sector pecuario.
Elaboración de alimento para la producción de carne de pollo, res y cerdo.
Insumos para la producción de leche y huevo.
Consumo interno de aceite.
El 80% restante corresponde a excedentes exportables.
En ese contexto, Hernández aclaró que el “déficit de 2 millones de toneladas”, mencionado por representantes industriales, no estaría relacionado con el abastecimiento interno.
“No es un déficit que esté orientado a satisfacer una demanda del mercado interno, sino que es un déficit que las industrias, de acuerdo a lo que señala el presidente de la Caniob, todavía podrían absorber, digamos, para procesar, transformar harina, aceite y destinarlo a la exportación”, indicó.
Según explicó, la agroindustria cuenta con una gran capacidad instalada.
La brecha de 120 dólares que cambia el debate
En relación con la importación de soya, Anapo sostuvo que el producto extranjero resultaría más costoso que el nacional.
Hernández detalló que una tonelada importada desde Brasil podría costar alrededor de 400 dólares puesta en frontera, y unos 50 dólares adicionales para su traslado hasta Santa Cruz.
En contraste, los productores bolivianos reciben entre 360 y 370 dólares por tonelada al tipo de cambio oficial.
«Entonces, vea usted esa diferencia abismal que hay entre una producción de soya en Bolivia, lo que le quieren pagar al productor, y lo que significa poder hacer una importación de soya, que se la tiene que realizar pagando precisamente dólares.”
El dirigente indicó que cualquier importación debe pagarse en dólares, lo que impacta directamente en costos y divisas.
Decreto y arancel cero: ¿medida necesaria?
El Gobierno promulgó el Decreto 5547, que establece arancel cero para la importación de grano de soya hasta el 31 de diciembre.
Sin embargo, Hernández recordó que Bolivia es miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur) y que los productos provenientes de Brasil, Paraguay y Argentina ya ingresan sin arancel, lo cual concluye que es un decreto innecesario.
«…como lo señalamos ya en reiteradas oportunidades, para nosotros esta era una medida innecesaria, porque ya Bolivia estaba libre de arancel para la importación de productos de países del Mercosur.”
El dirigente sostuvo que la medida no debería afectar la producción nacional, debido a la diferencia de precios.
Exportaciones y generación de divisas
Más allá del debate sobre importaciones, Anapo centró su posición en la necesidad de liberar completamente las exportaciones.
En las últimas semanas, el Gobierno autorizó la exportación de 880 mil toneladas de grano de soya, medida que el sector consideró transitoria.
Hernández afirmó que la decisión estructural pendiente es un decreto que elimine cupos y restricciones.
“Tiene que estar libre la exportación, sin cupos, sin restricciones, sin trabas burocráticas”, afirmó.
Según explicó, la certidumbre normativa incentivaría mayor producción y permitiría generar más dólares para la economía nacional.
El dirigente señaló que existe el compromiso de avanzar en esa normativa en el corto plazo.
Ver también: Importación de soya compensará déficit de 2 MM de toneladas, dice Caniob
Exposoya 2026: vitrina tecnológica del agro
En medio del debate, Anapo anunció la realización de la 32ª versión de Exposoya 2026, que se desarrollará el 26, 27 y 28 de febrero en el municipio de Cuatro Cañadas, Santa Cruz.
El evento reunirá:
Más de 130 empresas del sector.
Cerca de 9.000 productores.
contará con parcelas demostrativas de innovación tecnológica.
La actividad estará orientada a promover agricultura sostenible y mejorar el manejo de cultivos. La entrada será abierta al público.
Un debate que trasciende la producción
La discusión sobre el supuesto déficit de soya en Bolivia se enmarca en un contexto más amplio.
Por un lado, la industria plantea mayor capacidad de procesamiento.
Por otro, los productores demandan reglas claras para exportar.
En el centro del debate aparecen tres cifras clave:
3 millones de toneladas producidas.
800 mil destinadas al mercado interno.
880 mil toneladas recientemente liberadas para exportación.
El sector productivo sostiene que el foco debe estar en certidumbre y generación de divisas.
La discusión continúa mientras el país inicia la etapa de cosecha y el agro espera definiciones estructurales.
Fuente: La Razón
