Gary Rodríguez, gerente general del IBCE, informó que las exportaciones de soya y derivados superaron en $us 54 millones a las de hidrocarburos durante los primeros ocho meses del año. El avance tiene como antecedente el anuncio gubernamental de enero para facilitar las ventas externas del grano y eliminar cupos y bandas de precios en sus subproductos.
La soya y sus derivados generaron $us 787 millones en exportaciones entre enero y agosto, por encima de los $us 733 millones de los hidrocarburos, informó Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). La diferencia de $us 54 millones refleja dos movimientos: el crecimiento de las ventas del sector oleaginoso y el retroceso de los hidrocarburos.
En una entrevista con Influyentes, Rodríguez presentó cifras que, según explicó, corresponden a información oficial publicada recientemente. Las exportaciones de soya y derivados aumentaron 13% en valor y 18% en volumen respecto al mismo periodo del año pasado. En contraste, las de hidrocarburos disminuyeron 8% en valor y 14% en volumen.
“No se trata de competir, pero se trata de dar lugar a cada cosa que se hace bien o mal”, afirmó.
El ejecutivo destacó que la cadena de la soya sostiene, según sus estimaciones, más de 120.000 empleos, además de impulsar actividades como el transporte, el comercio, la gastronomía y la metalmecánica. Su importancia, sostuvo, debe medirse tanto por los ingresos de exportación como por ese efecto sobre la economía.
Las exportaciones no tradicionales ganan espacio
El desempeño de la soya forma parte de un crecimiento más amplio. Según Rodríguez, las exportaciones no tradicionales aumentaron 28% en valor y 11% en volumen hasta agosto y representan el 25% de las ventas bolivianas al exterior.
Este grupo comprende productos agropecuarios, agroindustriales, forestales, manufactureros y artesanales. El gerente del IBCE resaltó su capacidad para transformar materias primas, agregar valor y generar empleo.
En su análisis, esa característica las diferencia de las exportaciones tradicionales —minerales e hidrocarburos—, que dependen de la extracción de recursos no renovables. Por ello, planteó que Bolivia debe prestar mayor atención al desarrollo de otras cadenas productivas.
El incremento del volumen exportado muestra que el avance de los productos no tradicionales también estuvo acompañado por mayores cantidades vendidas. Rodríguez considera que, si la tendencia continúa, el sector podría acercarse nuevamente a los niveles de exportación de 2022.
Recordó que los años posteriores estuvieron afectados por problemas climáticos que golpearon especialmente a la producción de soya.
El Gobierno anunció la eliminación de cupos y controles de precios
El crecimiento exportador tiene como antecedente el anuncio gubernamental del 28 de enero de 2026 para facilitar las exportaciones de soya y eliminar controles sobre sus subproductos. El entonces Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua informó que los cambios se implementarían mediante dos resoluciones: una para facilitar la comercialización del grano en mercados externos y otra para suprimir los cupos y las bandas de precios en las ventas de subproductos entre industrias y sectores productivos.
La segunda medida comprende insumos utilizados por lecheros, avicultores y porcinocultores, entre otros. Según el Ministerio, los productores podrían elegir dónde comprarlos en función del precio y del costo de transporte. El anuncio mantuvo como prioridad el abastecimiento interno y la exportación de excedentes.
Ese antecedente introduce un cambio en las condiciones de comercialización del sector. Sin embargo, las cifras expuestas en la entrevista no permiten determinar cuánto del crecimiento registrado hasta agosto responde a las medidas anunciadas.
Rodríguez sostiene que el potencial exportador puede ampliarse con mayor libertad para vender al exterior, acceso a biotecnología, seguridad jurídica y una agenda coordinada entre el sector público y el privado.
“Si tuviéramos más libertad para exportar, si tuviéramos biotecnología, si tuviéramos seguridad jurídica (…) esto podría ir para mucho más”, afirmó.
También reclamó condiciones para enfrentar los avasallamientos y las interrupciones del transporte por bloqueos, factores que afectan la producción y el cumplimiento de los compromisos comerciales.
Un superávit comercial cercano a $us 2.000 millones
En el balance general, Rodríguez informó que las exportaciones bolivianas crecieron 54% en valor y 8% en volumen entre enero y agosto, pese a la caída de los hidrocarburos.
Atribuyó el impulso de las exportaciones tradicionales a los minerales, que, según explicó, registraron crecimiento tanto en valor como en volumen. Destacó que este último resultado modifica el comportamiento observado anteriormente, cuando los precios elevados compensaban una disminución de las cantidades exportadas.
Con cifras redondeadas, situó las ventas externas del país en $us 8.960 millones y las importaciones en $us 6.960 millones. La diferencia arroja un superávit comercial aproximado de $us 2.000 millones.
“Pese a los bloqueos, pese a los avasallamientos, pese a toda esta incertidumbre e inestabilidad política, el sector exportador le está cumpliendo al país”, manifestó.
Ese saldo representa la diferencia entre el valor de las mercancías exportadas e importadas. Por sí solo, no permite establecer cuánto dinero ingresó al sistema financiero boliviano ni equivale a un aumento del mismo monto en las reservas internacionales.
Rodríguez destacó que los pagos del comercio internacional también se realizan mediante operaciones digitales. Las cifras comerciales presentadas, sin embargo, no detallan los plazos de cobro ni el destino y la canalización de los ingresos de exportación.
Fuente: El Deber
