Hace más de cuatro años, el INIAF había suspendido su vínculo con la OCDE. Una comisión internacional llegó a Bolivia para certificar el trabajo que se realiza en la institución.
La visita de dos equipo técnicos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a Bolivia marca el cambio en la gestión del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF). Con la evaluación técnica y operativa que realizaron las comisiones llegadas desde Ecuador y Francia, se busca certificar el trabajo de la institución y recobrar las garantías para las semillas bolivianas.
Ana Sofía Urresti, directora departamental del INIAF, destaca que esta visita «representa un paso muy importante en el fortalecimiento de nuestro Sistema Nacional de Semillas. La relación con la OCDE se traduce en que reafirmamos nuestro compromiso con la calidad, transparencia, trazabilidad y mejora continua de nuestros procesos de certificación».
Más allá de recuperar una participación internacional, con el aval de la OCDE, se trata de «demostrar que Bolivia cuenta con una sólida institucionalidad técnica, con profesionales altamente capacitados en las diversas áreas, así como también con las instalaciones de nuestro laboratorio y los procedimientos que realizamos en él», justifica la responsable regional. Además, celebra que «cumplimos con estándares reconocidos mundialmente».
Hace más de cuatro años, el INIAF dejó de vincularse con la OCDE y perdió parte de la credibilidad internacional ganada. «La visión de nuestra actual gestión, para el ministro Óscar Mario Justiniano, es fundamental recuperar y fortalecer la confianza en el Sistema Nacional de Semillas, porque la calidad y la certificación tienen incidencia directa en la productividad, la competitividad y el desarrollo económico del país», afirma Urresti.
El aval de la OCDE facilita la relación comercial con otros países, lo que incide en la gestión para la importación y exportación de semillas.

«En esta nueva gestión, bajo la dirección general de Luis Fernando Barba, estamos trabajando para fortalecer nuestros procedimientos, laboratorio, trabajo en campo, post control y fundamentalmente, la institucionalidad del Sistema Nacional de Semillas», argumenta Urresti.
Respecto a la evaluación que realizó la comisión internacional, la directora departamental observa que «es una gran oportunidad para mostrar el trabajo que venimos desarrollando desde el INIAF. Fueron evaluados desde nuestros técnicos en el campo hasta nuestro laboratorio y sus técnicos, de manera práctica y teórica, para fortalecer la confianza en la semilla boliviana y en nuestro Sistema Nacional de Semillas».
El trabajo con la OCDE beneficia principalmente a los productores. «Una semilla de calidad es el primer eslabón para mejorar rendimientos, productividad y competitividad; también abre oportunidades para fortalecer el intercambio comercial, mejorar la trazabilidad de los materiales genéticos y posicionar a Bolivia como un país capaz de producir semillas bajo estándares internacionales», refiere la especialista.
Fuente: El Deber
