Expoagro, Exposoya y Agro Vidas utilizan campos experimentales para mostrar avances en tecnología agrícola.
A diferencia de un stand tradicional, en las parcelas demostrativas no hay espacio para discursos vacíos. Ahí la tecnología agrícola debe mostrar resultados concretos.
El productor observa el tamaño de la planta, revisa la sanidad del cultivo, compara híbridos, pregunta sobre resistencia a plagas, calcula rendimiento por hectárea y analiza cuánto fertilizante o agua requiere cada variedad. Todo ocurre directamente en el campo.
Por eso, las parcelas demostrativas terminaron convirtiéndose en uno de los principales atractivos técnicos de ferias agrícolas como Expoagro, Exposoya y Agro Vidas, tres de los eventos más importantes del calendario productivo boliviano, destacó Jaime Hernández, gerente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).
A tiempo remarcar, que en un contexto marcado por mayores costos, presión climática y necesidad de mejorar productividad, estos espacios dejaron de ser complementarios y pasaron a ocupar un lugar estratégico dentro del agro nacional.
En la reciente versión de Expoagro 2026, desarrollada en Fexpocruz Norte, los visitantes recorrieron 13 parcelas demostrativas con cultivos de soya, sorgo forrajero, girasol, caña y pasturas. Allí se exhibieron semillas, manejo agronómico, soluciones tecnológicas y herramientas vinculadas a agricultura de precisión.
La lógica es simple: mostrar en condiciones reales cómo responde una tecnología en el campo.
El productor no solo escucha sobre un fertilizante o una semilla; puede observar directamente el comportamiento del cultivo, comparar resultados y conversar con técnicos especializados.
Ese modelo también se replica en Exposoya, organizada por Anapo, donde las parcelas demostrativas se convirtieron en una especie de laboratorio agrícola a cielo abierto. En la versión 2026, más de 100 empresas presentaron paquetes tecnológicos vinculados a semillas, manejo de malezas, biotecnología y maquinaria agrícola.
Los asistentes pudieron recorrer parcelas con más de 20 variedades de soya, además de innovaciones para cultivos de maíz, sorgo y girasol.
En Agro Vidas, estos espacios permiten que los agricultores interactúen directamente con técnicos, planteen problemas reales de sus cultivos y conozcan alternativas para mejorar rendimiento y sostenibilidad.
En la versión 2025, desarrollada en Fundacruz, las parcelas demostrativas ocuparon más de 10 hectáreas y exhibieron cultivos de soya, maíz, trigo, sorgo, caña, quinua, amaranto y hortalizas.
Por ello, detrás de cada parcela sembrada durante estas ferias no solo existe una demostración comercial. También hay una disputa silenciosa por el futuro del agro boliviano: producir más, con mayor eficiencia y en un contexto climático y económico cada vez más exigente.
Fuente: El Deber
